Un Don Juan que llega en moto

        Después de doce años el grupo de actores del Teatro Libre vuelve a presentar El Burlador de Sevilla y Convidado de Piedra, obra original de Tirso de Molina, que narra las aventuras y desventuras del valiente y temerario Don Juan Tenorio. El montaje está dirigido por Ricardo Camacho, fundador del Teatro Libre y su actual director artístico quien, además, hizo una adaptación muy moderna del clásico. 

      "La obra original se ha corrompido mucho en sus distintas evoluciones -comenta Héctor Bayona, asistente de del montaje-. Ricardo la depuró, eliminó personajes episódicos e intercaló textos de un soneto de Lope de Vega, conservando el verso, el sentido y la estructura de la obra". 
 
        De los 2.840 versos que tiene esta obra insignia del teatro español del siglo XVII, se suprimieron 959. Un arduo proceso del cual salió a escena un Burlador motorizado y muy moderno que, según Bayona, pretende generar reflexión sobre los Don Juanes de nuestra época. 
 
        Don Juan es un trasgresor por principio, un hombre que pasa por encima de todo. No le importa meterse con la religión, la moral, la ética, el amor o con la estructura jerárquica de la sociedad. "Esto -explica Bayona- lo hace casi un blasfemo, pues hace referencia constante a imágenes de la tradición cristiana que pueden hacer ver la obra audaz a los ojos de muchos. Sin embargo, este montaje no es chocante o molesto, sino lleno de humor y sarcasmo, con una puesta en escena muy atractiva y fluida". 

Mas comentarios sobre la obra: (texto del programa del Festival)

        Los orígenes de El burlador de Sevilla parecen remontarse a algunos romances leoneses cuyo protagonista, un joven descreído, se atreve a invitar a cenar a una calavera y recibe un escarmiento sobrenatural. De esta leyenda se conservan: la transgresión y el castigo. Pero se añade un argumento riquísimo en peripecias antes de llegar a este colofón.
 
        Don Gonzalo de Ulloa, el convidado en esta ocasión, no es un muerto cualquiera, irrelevante en la trama argumental: su hija Ana de Ulloa ha estado apunto de ser violada por don Juan Tenorio y él saldrá a escena desenvainando el acero para interponerse entre ella y el insolente que ha pretendido burlarla.
 
        En este pulso, el viejo es vencido por el joven. Pero antes de expirar jura vengarse y logra dejar sin cumplimiento, por primera vez en toda la obra, una hazaña erótica de don Juan. Ahí, en ese segundo pulso más sutil e inaprensible, el muerto ha vencido al VIVO.
A partir de esta escena, se inicia el declive del protagonista, hasta ahora seguro de su buena estrella. Precisamente el talento de Tirso de Molina culmina en ese punto, donde se aunan el primer fallo de don Juan como conquistador y su primer crimen de sangre, que pondrá los cimientos para la venganza divina.

 

 



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