CALLE ALFAREROS

 
 
       

       "Como en muchas otras ciudades medievales, hay calles ó barrios divididos en los gremios de los que los habitaban. Chinchilla no era menos y así han quedado nombres de calles con los oficios que en ellas se ejercían. En este caso tratamos de la calle alfareros.


Placa de la calle

      Chinchilla ha sido de tradición alfarera desde muy antiguo. No hay que olvidar que lo que hoy es pieza decorativa antaño eran utensilios que, además, se utilizaban en todas las casas. Aunque haya sido una actividad que ha existido desde siempre, el primer documento que hace referencia al tema es el fuero de Alarcón que en 1242 Alfonso X otorgó a Chinchilla. Desde entonces hasta la práctica desaparición de la actividad ha estado regulada a lo largo de los siglos.
       La ubicación de los talleres en cuevas no está documentada hasta una época bastante tardía (probablemente principios del Siglo XIX) a pesar de que está demostrado que es un tipo de establecimiento ideal para trabajar el barro por las especiales condiciones climáticas que estas presentan.


Restos de antiguos hornos

        Aunque había alfarerías diseminadas por todo el pueblo, la mayor parte de la actividad se centró en la zona que nos ocupa, apareciendo ya en 1771 algunos censados allí (ya en el siglo XV estaban establecidas ollerías en el lugar). A principios del Siglo XX quedaban 36 alfareros, quedando 3 en 1973.


Último alfar

Último alfar

       En homenaje a estos se podrían mencionar los más recientes:
Peroles, Valeriano, Los Espinas, Los Molinas, Los Coloraos, Indalecio, Los Leandros, El Mudo, Brincatapias, Realico, Pintili, Mariano Tortosa y los últimos Antonio y Luis Tortosa.
      La actividad de buena parte de los obradores era ejercida en el barrio de San Antón. Concretamente, en la calle alfareros, queda todavía algún resto de alguno de estos talleres.


Detalle prolongación calle alfareros

Posible boca de horno

      Por lo tanto parece claro el origen del nombre de esta calle.
Para ver parte de la actividad que se realizaba en dichos talleres nos podemos dirigir al museo de cerámica situado en la calle Peñuela.


Entrada

        Aunque difícil, es probable un resurgir de esta actividad en nuestra ciudad gracias a la labor de la asociación juvenil Virgen de las Nieves. Desde aquí animo a los participantes a que no dejen de lado este bonito oficio.

 

 

Francisco Sánchez Carcelén (Montornés del Vallés)